Iglesia de San Francisco de Asis

Exterior

La iglesia de San Francesco d’Assisi, que resalta al final de Via del Corso y al comienzo de via Ridola, casi al margen de la plaza grande,clara y luminosa que lleva su nombre, nos presenta una fachada barroca amplia y regular, del siglo XVIII, si bien su origen se remonta al siglo XIII y luego fue remodelada muchas veces hasta acabar con el aspetto actual.
La fachada, obra de los arquitectos Vito Valentino y Tommaso Pennetta, es un conjunto armonioso que consta de dos niveles divididos lateralmente por listeles, los pilares adosados que culminan con acroteras dan verticalidad y unen las dos partes. En la parte inferior, las cinco ventanas y la puerta monumental están enmarcadas por delicadas volutas vegetales, mientras que en el centro de la parte superior, en un nicho, hay una estatua de la Virgen Inmaculada, con ángeles que sostienen el rico drapeado barroco y, sobre el listel, a la derecha San Antonio de Padua y a la izquierda San Francisco.
En la evolución arquitectónica de la Iglesia de San Francesco d’Assisi notamos cuatro momentos principales: la primera fase de la construcción es del siglo XIII, cuando, precisamente sobre el preexistente convento de San Pedro y San Pablo, durante la fase de mayor expansión del movimiento franciscano en Basilicata, se elevó la primera iglesia dedicada a San Francisco, de la que quedan pocos detalles que sobrevivieron tras las remodelaciones. Por ejemplo, en el vano a la derecha del coro se divisa la bóveda de crucería perfilada por los nervios; en la parte oriental, la puerta de entrada original ahora tapiada y escondida por una escalinata y en la parte norte, restos del sarcófago del conde Tovarelli de Timmari. Otro momento crucial de la génesis de la iglesia fue el siglo XV cuando se amplió y se incorporó el convento lindante, y se añadieron las capillas laterales en el interior; de esta fase nos quedan los frescos, parcialmente mutilados, con episodios de los “Milagros de San  Jaime Mayor”, la “Anunciación”, una “Virgen en el trono” y los “Cuatro mártires de Albano”que se sacaron a la luz cuando se quitó la sillería del coro detrás del altar.
En 1670 el arzobispo Lanfranqui inició la primera transformación barroca y, un siglo después, Carlo Casino y Domenico Preziosi remodelaban el interior revistiendo por completo la iglesia con rebuscados frisos de estuco.
Según la tradición popular, que consta también puntualmente en las crónicas de Verricelli, la iglesia fue fundada por San Francisco con la licencia del Papa Onofrio III.

Interior

Actualmente es de una sola nave, con capillas laterales, algunas muy interesantes:
Por ejemplo, la segunda capilla a la derecha, contiene un retablo muy rebuscado, encargado por el mismo Monseñor Lanfranchi, esculpido con ricas decoraciones donde se ha colocado la estatua de madera de San Antonio del escultor Stefano da Putignano. Observese en la misma capilla, el sarcófago del siglo XVI de Eustaquio Paulicelli, conocido en Matera como el “abogado de los pobres”.
En la segunda capilla de la izquierda observese el lienzo de Antonio Stabile (1580) “Inmaculada Concepción” donde se representa a la Virgen que aplasta la serpiente rodeada de nubes y los distintos símbolos y pergamino enrollado, todos vinculados al culto Mariano.
En la tercera capilla hay una trampilla para bajar a la cripta de San Pedro y San Pablo que contiene algunos de los frescos más antiguos del acervo iconográfico de Matera. Consta de dos locales, ambos con cavidades lenticulares en el techo simulando una cúpula simbólica; en el primero, en un nicho con arco parabólico, fresco de San Vicente; en el otro, en el hueco del ábside, Virgen con el Niño flanqueados por el Arcángel Gabriel y el Arcángel Rafael. El fresco lindante tiene un valor documental además de artístico: parece representar la visita a Matera del Papa Urabano II en 1093 que está sentado en el trono con rica túnica dálmata y al lado el Abad Esteban con la regla de la orden en la mano.
El edificio sobre fondo azul del fresco probablemente es la iglesia de San Eustaquio, construída hacia el año 1000 y consagrada en 1082, en el lugar donde actualmente está ubicada la Catedral.
No cabe duda que el elemento más importante de la iglesia es el retablo desmembrado (siglo XV) y colocado en la balaustrada del Coro Alto. Dentro de un marco muy bello del siglo XVII, in un principio se había atribuído a Bartolomeo Vivarini y luego definitivamente a Lazzaro Bastiani, está dividido en nueve recuadros:
En el centro,  Virgen en el trono con el Niño y a la izquierda San Pedro, San Francisco, Santa Catalina y Santa Elisabet; a la derecha, San Pablo, San Antonio, San Bernardino y San Ludovico de Tolosa. Observese los rasgos finos y delicados y los pormenores de los ricos ropajes de esta obra de valor extraordinario.
La última joya que nos reserva esta iglesia es, cerca de la puerta principal, la antiquísima pila de piedra (siglo XIII), esculpida magnifica y probablemente por los mismos maestros que trabajaban en la Catedral, la iglesia de San Juan y la de Santo Domingo que son las tres de la misma época.