Iglesia de San Juan bautista

Exterior

La Iglesia de San Juan Bautista durante la Edad Media fue considerada como la joya arquitectónica de Matera por su refinada estructura y esquisita decoración. Actualmente no podemos percibir la belleza de este conjunto porque lo que se nos presenta es en realidad tan sólo la fachada lateral, puesto que la principal quedó incorporada en 1610 en el edificio del Hospital (adosado).
Antiguamente se conocía como Santa Maria la Nova donde se alojaron las nueve monjas penitentes de Accon que trajo a Matera, de Palestina, el Arzobispo Andres antes de 1193. Se llamó también Santa Maria ai Foggiali derivación del latín “fovea”, es decir pozo, son numerosos en esa zona y se usaban para conservar los productos alimenticios como cereales y legumbres.
Fue el primer edificio sagrado que se construyó fuera de los muros y que se acabó en 1233. Durante la guerra de Otranto (1480) se abandonó por considerarse lugar peligroso para las monjas puesto que estaba aislado y fuera de los muros de defensa de la ciudad. Tan sólo en 1695 Monseñor del Ryos volvió a abrirla al culto con el nombre actual, pero, debido al largo periodo de abandono, fue necesario llevar a cabo drásticas modificaciones estructurales.
A pesar de que se le añadió una pared de arcos adosada a la fachada para consolidarla, aun se puede percibir la notable elegancia de su estructura en algunos detalles: la puerta monumental central, obra de los maestros canteros Michele del Giudice y Marco di Lauria, labrada con finas volutas vegetales y motivos de cabecillas esculpidas recuerda la Porta dei Leoni de la Catedral y, en la parte superior, en el centro del tímpano, el pequeño rosetón rodeado por columnillas colgantes y pequeños pilares, decorado con esculturas zoomorfas singulares.
Debajo del rosetón, una estatua de piedra policromada de San Juan Bautista que lleva en la mano un Evangelio sobre el que yace un cordero (siglo XVIII).
La parte exterior del ábside (a la derecha mirando la portada), es la que tuvo menos modificaciones estructurales; en la cúspide del tímpano (parte superior) un ángel esculpido vela por la iglesia, mientras que más abajo, en el centro, el gran arco de medio punto está flanqueado por ménsulas con elefantes. Un poco más abajo, una ventana de vitrales de colores, dentro un edículo flanqueado por columnillas con figuras zoomorfas características, ilumina el interior. La decoración alrededor de la apertura recuerda la de la portada románica.

Interior

Entrando se puede percibir la atmósfera medieval original merced al abad Marcello Morelli que, en 1926, quitó los estucos del siglo XVIII de la sobria piedra caliza del interior, devolviendo a la iglesia su elegancia y sencillez originales: la planta de cruz latina y las tres naves estan separadas por  pilares cuadrilobulados con semi columnas adosadas cada uno rematado con un espléndido capitel con motivos antropomorfos, zoomorfos y vegetales distinto, pero con un valor sumamente simbólico y representativo del espíritu y de la religiosidad medieval. Capiteles que sustentan los grandes arcos transversales de las enormes bóvedas de arista.
La primera capilla de la nave a la izquierda alberga el fresco la “Madonna delle Nove” del siglo XVI. En el cimacio, grupo esculpido de la escuela de Altobello Persio: Anunciación y Dios Padre con la esfera símbolo de toda la humanidad en la mano.
La capilla siguiente se dedicó a los santos médicos Cosme y Damian, mártires cristianos representados en dos bellas estatuas de madera con sus ricos mantos característicos rojo y verde que los fieles llevan en procesión el último domingo de setiembre. En la misma capilla, sobre el altar, tela de mediados del siglo XVIII de Vito Antonio Conversi  que representa la Virgen en la gloria  con San Antonio Abad, Santo Domingo, San Eloy, San Cosme, San Blas y San Vicente. En un nicho de la derecha se encuentra una estatua de yeso de la Virgen de 1929. Siguiendo por la misma nave, escultura del siglo XVII de madera policromada muy expresiva e intensa, “Piedad” de 1888 del escultor Pasquale Calabrese de Matera.
La escultura de la pila bautismal es reciente, obra de Ercole Raduzzi de 1929, en la misma nave, en una hornacina, se encuentra la estatua de toba, del siglo XVI, de San Juan, de escuela materana, que antes estaba en el altar mayor, y que es casi idéntica a la que colocaron en la hornacina debajo del pequeño rosetón de la fachada. San Juan lleva en la mano el evangelio con un corderito acurrucado, símbolo por antonomasia de San Juan Bautista