Iglesia de Santa Chiara

Exterior

Edificada por voluntad del arzobispo de Matera Antonio Del Ryos Culminarez entre 1668 y 1702 dentro del barrio “Case Nuove”, construído para alojar el personal del Seminario, que conforme a las disposiciones del Concilio de Trento debía existir en toda diócesis, presenta una portada principal con finas decoraciones talladas enmarcada por pilares adosados rematados por capiteles corintios mientras que la puerta monumental está flanqueada por dos columnas estriadas clacisistas. Lo que más se destaca es la organización racional del espacio que recuerda motivos renacentistas y el parecido de la fachada a la estructura de un retablo del siglo XVI, es decir un cuadro que esta compuesto por muchos recuadros.
En el nicho central estatua de la Virgen del Carmen, mientras que en los nichos que flanquean la entrada principal, a la izquierda San Francisco y a la derecha Santa Clara. En la hornacina central arriba, Dios Padre que bendice. La puerta de madera, de finales del siglo XVIII, está decorada con motivos vegetales y con el escudo del Arzopisto del Ryos y forma parte de la opulenta puerta monumental decorada con diversos motivos barrocos conforme a lo que se estilaba en esa época. Repite el mismo escudo del arzobispo tallado en piedra caliza.

Interior

El interior se presenta con una sola nave que remata con un arco ojival, muy poco usual en esa época, porque recuerda, como elemento arquitetónico, el período gótico en el que este elemento era básico en la construcción de las iglesias.
La iglesia está decorada con diversos altares. Llama la atención el enorme retablo de madera sobre el altar mayor. Dentro hay dos tablas que representan, a izquierda, Santa Inés, una joven romana que sufrió el martirio probablemente bajo el emperador Decio y que por su temprana edad y a lo mejor también por el significado de su nombre se considera la patrona de la inocencia, y a su lado Santa Rosa, dominica peruana, canonizada por sus virtudes ejemplares en 1671. Por encima del retablo se nota el coro alto, lugar donde las monjas de clausura oian misa y rezaban. En el centro tela de gran tamaño del siglo XVIII de la Virgen con el Niño, San Clara y San Francisco de Asís, liturgicamente siempre juntos puesto que ambos son los fundadores de la rama femenina y masculina de la orden franciscana.
Los altares del lado izquierdo están dedicados respectivamente, el primero a San Miguel Arcángel, el segundo a la Virgen Inmaculada.
En las paredes de la nave pinturas fechadas entre la segunda mitad del siglo XVIII y los primeros años del siglo XIX que representan, empezando por la Virgen del Rosario, San Joaquín y Santa Ana y una joven Madonna y, por último, la Presentación del Niño Jesús al viejo Simeón. A la derecha, púlpito de madera tallada, dorada y policromada de forma pentagonal es una notable obra de artesanía de la antigua Lucania (hoy Basilicata) de comienzos del siglo XVIII, en los entrepaños esculpidos, santas de la orden de las Clarisas.
Después del púlpito, altares dedicados respectivamente a Cristo y a Santa Ana.