Iglesia rupestre de San Nicola dei Greci

Conjunto monasterial que se remonta al siglo X, está ubicado encima de la iglesia de la Madonna delle Virtù y se usó hasta 1956 como vivienda particular. No se puede detectar bien la planta original puesto que la nave se derrumbó en un pasado lejano pero se pueden identificar dos naves paralelas con abside y un iconostasio o arco triunfal. En 1978 se restauraron los notables frescos: en la bóveda de horno del ábside de la nave a la derecha, que se utilizó también como fosa sepulcral, como también el piso de arriba, hay una Crucifixión  del siglo XIII, enmarcada de rojo, en donde Cristo tiene la cabeza inclinada hacia el brazo derecho, flanqueado por la Virgen con una expresión muy intensa y San Juan Evangelista con el pergamino enrollado del Evangelio en la mano. Observense las flores que brotan a los lados de la cruz: muchos afirman que son los característicos “asfódelos” típicos de la flora del Parque de la Murgia de Matera, del que se disfruta una vista espléndida desde las terrazas que están en frente de este antiguo lugar de culto.
El tríptico de santos de la nave a la izquierda está compuesto por, respectivamente, a la derecha San Nicolás (siglo XIV), con vestiduras dalmáticas y que bendice al estilo griego; al centro,  Santa Bárbara (siglo XIII), con ricas vestiduras imperiales y el canónico cabello cobrizo, y, a la izquierda, San Pantaleón (siglo XIII) que sujeta una caja con ampollas símbolo de su profesión de médico. Al lado: Virgen con el Niño del siglo XIII, de inspiración oriental lamentablemente en mal estado de conservación.
A la derecha de la entrada, en cambio, los dos frescos son más tardíos: San Pedro Mártir con los símbolos de su martirio y San Antonio, ambos del siglo XVI.
Delante de la iglesia en unas excavaciones de 1977 se hallaron restos de un horno de la edad de bronce y vestigios  altomedievales.
Se aconseja visitar también, alrededor de la iglesia, un conjunto de viviendas, locales de servicio, como el que tiene en el piso la cubeta de decantación que abastece los numerosos aljibes existentes y los silos “en campana” excavados en la piedra y que se usaban para conservar los productos alimenticios y los cereales.