Torre Metellana

Recorriendo via Fiorentini, en lo alto a la derecha, destaca la “Torre Metellana”: formaba parte de los muros defensivos que protegían la “Civita”, la parte de la ciudad asentada en el llano y, por su ubicación y sus características, desde siempre baluarte y corazón político y religioso de la ciudad. Es efectivamente, como una fortaleza y una acrópolis, que se asoma al frente acantilado de la Gravina y con ese emplazamiento unos muros defensivos eran suficientes para que fuera prácticamente inexpugnable. En una antigua crónica, Eustachio Verricelli informa que las torres a lo largo de la muralla eran probablemente seis, que había hecho construír en el siglo XI, a su cargo, un valiente capitán, un tal Metello, que derrotó en varias ocasiones a los Sarracenos y que se estableció en la ciudad.
He aquí el porqué del nombre Torre Metellana. La otra torre superviviente de esta antigua fortificación es la Torre Capone, que se ve desde el Sasso Caveoso, mientras que la “Porta di Suso”, el arco por el que se entra en la Catedral, es el único otro elemento visible de este antiguo sistema de defensa.
La leyenda, sin embargo, cuenta que la construcción de la torre se debe nada menos que al cónsul romano Quinto Cecilio Metello Numicidio, que prodría haber muerto en Matera legando su nombre a la ciudad: Methola.