Convicinio di S. Antonio

Primera Iglesia

Esta pequeña subida culmina con una puerta elegante rematada por un arco ojival que es la entrada a un patio rectangular con cuatro iglesias rupestres: el llamado Convicinio di San Antonio.
La primera iglesia, tras cruzar el arco de entrada, popularmente se conoce con el nombre de Tempe Cadute, el nombre que se le dio al barrio por el desplome de las rocas “tempe”, pero en el pasado se llamaba San Primo.
La cripta consta de dos capillas divergentes divididas por un pilar. La bóveda es vaída con nervadura central, en los lunetos del ábside, una cruz equilátera en relieve. Por una abertura, a la izquierda, se entra en la iglesia de Sant’Eligio (Eloy), que se llama también dell’Annunziata.

Cripta de San Eloy

La cripta está dedicada a San Eloy que es el protector de los animales domésticos. Un santo muy venerado en el pasado por el pueblo de Matera, compuesto por campesinos y pastores. El uno de diciembre, aniversario del santo, los campesinos, los pastores y los vaqueros, ya por la madrugada llevaban, a la placita actual del barrio del “Piano”donde se eleva la columna rematada por la estatua del santo y la pequeña iglesia, los mulos, los caballos y los bueyes y les hacían dar la vuelta alrededor de la columna para implorar su protección.
La cripta a pesar de las modificaciones y de estar en ruinas, tras su uso como bodega y el abandono debido a la construcción de la capilla en el barrio del Piano en el siglo XVIII, conservó su planimetría: una amplia nave para los fieles y luego el presbiterio reservado a los sacerdotes, en el fondo tres arcos que delimitan absides con profundidades distintas, es decir el lugar en donde se encontraba el altar.
En la zona de la izquierda en un amplio luneto del ábside decorado con  una serie de recuadros, domina un Cristo Pantocrátor, del siglo XIV, de iconografía clásica con la mano derecha que bendice y un Evangelio abierto en la izquierda. Los casquetes de los ábsides están decorados con una cruz. Los numerosos restos de frescos nos recuerdan la riqueza de la decoración de las paredes de la cripta.

La Cripta di San Donato.

Por dentro se presenta con planta cuadrada con solo dos pilares centrales que cortan el plano de los ábsides apenas esbozados. Las bóvedas enmarcan las zonas litúrgicas: empezando por la entrada: el vestíbulo, es decir la parte de la entrada, luego la nave para los fieles y por último el presbiterio para el sacerdote. La bóveda de la izquierda del presbiterio destaca por la crucería y la central por la amplia cúpula con una cruz flordelisada en relieve.
Frescos de buena factura sobre el arco que conecta el pilar de la derecha con la pared exterior se nota el rostro de San Donato con la mitra sobre la cabeza aureolada del Santo Obispo.
En el pilar de la derecha, adosado al ábside, figura de San Leonardo con el hábito que bendice según la forma latina y sujeta en la mano izquierda el libro y las herramientas del martirio, elemento iconográfico típico de este santo. Abajo, de rodillas, pequeña figura de quien lo encargó.
En el intradós del arco del ábside, en la parte alta de la derecha se nota un fresco muy arruindao de Santa Dorotea , jóven de Cesarea de Capadocia que fue martirizada hacia el año 311 después de Cristo y que ahora es protectora de los jardineros.
En la pared del fondo del ábside dos escenas del siglo XVII:  a la izquierda un Obispo a caballo que mata un dragón, iconografía litúrgica cristiana muy usual como las representaciones de San Jorge y del Arcángel San Miguel, a la derecha el milagro de un Santo Obispo ante monjes y fieles.

Cripta de San Antonio

La última zona (entrada frontal) es la cripta de San Antonio. Tiene tres naves con ábside, la nave central con bóveda aquillada con nervadura, en la zona del  ábside las bóvedas de aristas llevan esculpidas cruces flordelisadas. En las tres naves todavía se encuentran los recipientes para la producción de vino puesto que en años más recientes la iglesia se abandonó y se utilizó como bodega. Todos los locales de la derecha se crearon propiamente en ese período y con esta finalidad; aun se pueden notar los peldaños redondeados por el desgaste al hacer rodar las barricas escaleras abajo para colocarlas en las zonas más bajas y frescas.
Los frescos, entrando a la derecha, en un pilar, S. Antonio Abad (siglo XV), en el pilar siguiente San Sebastián (siglo XV), en la zona del ábside de la nave izquierda una escena de devoción que se remonta al siglo XVIII, probablemente relacionada con el culto de la Madonna di Picciano.