Madonna de Idris

Exterior

Una mitad se ha excavado en la roca y la otra mitad se construyó tras el derrumbamiento de la bóveda en cañón antes del siglo XVI. Una pequeña espadaña sobresale de la estructura dándole al conjunto un aspecto armonioso. La iglesia siguió usándose litúrgicamente, durante festividades especiales, hasta los años 40.

Interior

El interior es muy sencillo sin elementos arquitectónicos sobresalientes. Antaño, los frescos, que parece cubrían las paredes casi por completo, eran la riqueza de la cripta. Una parte se arruinó con el abandono, otra la despegó la Dirección General de Bellas Artes a comienzos de los años 70 debido a las pésimas condiciones de conservación y a la humedad.
En el altar la Virgen con el Niño del siglo XVII, pintura a temple, a ambos lados contenedores para el agua llamados “idria”, que probablemente le dieron el nombre de “Idris” a la iglesia.
A la derecha, San Eustaquio, patrono de la ciudad, muy venerado por la población de Matera. Se ha retratado en el momento de su legendaria conversión cuando, yendo a cazar, ve un ciervo con una cruz de oro entre los cuernos. La misma representación decora un bello vitral de la Catedral y varios frescos de las iglesias rupestres de los Sassi y de la Murgia.
A la derecha de este fresco, un belén y San Antonio, todos frescos del siglo XVII. Siguiendo por la derecha, despúes de la esquina en la pared, crucifixión muy tosca y popular pero interesante porque tiene como fondo el antiguo perfil de la ciudad de Matera. Abajo, la boca de un antiguo aljibe.
A la izquierda del altar hay una  Madonna Annunziata y, sobre la pared adyacente a la izquierda, San Miguel Arcángel con a sus pies el demonio, fresco muy arruinado pero interesante porque el diablo no se representó como de costumbre con la forma de serpiente sino que tiene rasgos humanos.