Iglesia of S. Pedro Caveoso

Exterior

El pueblo la conoce como Iglesia de San Pietro Caveoso y desde siempre se consideró como uno de los hitos religiosos de Matera tanto por el tamaño de la parroquia como por la riqueza de sus bienes. El edificio preexistente era de 1218 y la iglesia es de finales del siglo XIII primeros años del siglo XIV. La portada principal barroca está decorada con pilastras que enmarcan las puertas y rematan con acroteras, las hornacinas contienen respectivamente las estatuas a la derecha de San Pablo, a la izquierda de San Pedro y en el centro la Virgen de la Misericordia, símbolo de la Iglesia Universal que acoge bajo su manto a todos los que invocan su amparo. Observese que a la izquierda de la Virgen, los que suplican llevan puesto un capuchón come se acostumbraba en la época de la construcción de la iglesia, cuando las numerosas cofradías religiosas a menudo exigían el anonimato a sus miembros.
Con el pasar de los siglos se remodeló y rehabilitó el edificio perdiendo muchas de las características de la construcción original. En el siglo XVII la iglesia se remodeló por completo edificando la fachada  y el campanario actuales y  el interior se ensanchaba añadiendo capillas laterales y se reemplazaba el techo de cerchas con una bóveda de toba.
En 1752 el arzobispo Lanfranchi volvió a consagrar la iglesia que volvió también a remodelarse: se añadió la aguja del campanario, se decoró el interior con estucos y otros elementos y se colocó un cielo raso de madera bajo la bóveda de toba.

Interior

Entrando en la iglesia  impresiona el silencio y el fascino que se desprende de la nave central con el cielo raso de tablones de madera pintada que representan “Cristo que confía el futuro de la Iglesia a San Pedro”, “Madonna del Confalone” y “Conversión de San Pablo”. En los medallones “San Juan de Matera”, “San Donato y los ángeles” y a la altura del altar mayor, “Coronación de la Virgen”.
En su origen había ocho capillas laterales, cuatro a la izquierda y cuatro a la derecha. Quedan tan solo restos puesto que se derrumbaron al separar la iglesia del Peñon del Monterrone para construír el oratorio y un arco fuera de contexto que es la entrada a la calle que recorriendo la cresta del barranco llega a las espaldas de los barrios Malve-Casalnuovo.
En los nichos, tres estatuas:  de derecha a izquierda: San Leonardo, la Virgen con el Niño, llamada  “De Vexillo”, que formaba parte de la capilla del Confalone (estandarte) que se derribó y San Juan de Matera .La cofradía del Confalone que se remonta al siglo XVI, era miembro de la archicofradía de Roma con la que disfrutaba de las indulgencias y gracias que concedían los Pontifices.
La nave central termina con un altar del siglo XVIII dominado por un retablo de madera de alrededor de 1540, obra de un pintor anónimo de Matera, representa la Virgen con el Niño entre San Pedro y San Pablo, en la predela Ultima Cena, en la parte superior el Eterno.
En la nave de la izquierda cuatro capillas: la primera dedicada a la Virgen Dolorosa con bóveda de aristas y pocos restos de un fresco que se supone del siglo XV y una pintura del siglo XVII de Alessandro Fracanzano “Piedad”, en la segunda capilla, debajo de los estucos del siglo XVIII, la restauración sacó a la luz dos grupos de frescos del siglo XVII obra de Martino Deghello, que representan historias de la vida de los santos. En el primero, la Virgen, San Antonio Abad y San Lorenzo; en el otro, Santo Domingo, San Pedro y San Pablo, mientras que en la bóveda de horno del ábside, restos de Pantocrátor con Santos y un pequeño ofrendante.
La capilla sucesiva está dedicada a San Antonio: un altar decorado con seis bajorrelieves de toba, pintado con episodios de la vida del Santo, fechado 1531, probablemente obra de Altobello Persio. A la derecha y a la izquierda pinturas de la Virgen con el Niño y San Antonio del XVII siglo.
En la última capilla, dedicada actualmente al Sagrado Corazón de Jesús, se encuentra la estupenda pila bautismal del siglo XIII, que tras quitarle las capas de estuco que se le añadieron con el pasar de los siglos, reveló espléndidos relieves, entre ellos el Cordero Pascual , las grandes “Manos de Dios”, un telamon (estatua de sostén) con un extraño animal de fantasia y los símbolos de los cuatro evangelistas. Hay además frescos del siglo XVII de santos, entre ellos San Francisco, Santo Domingo y una parte de un bajorrelieve de madera probablemente del siglo XVI que representa a Dios Padre bendiciente.