Via Bruno Buozzi

 Es la calle por la que se baja al Sasso Caveoso. Se construyó en 1934 tapando un pequeño arroyo que recogía el agua pluvial de las colinas que rodean la ciudad, llamado “Grabiglione”, nombre evidentemente onomatopéyico que evoca el tumultuoso correr de las aguas. En el pasado puentecitos conectaban el barrio ciudadano de Sasso Caveoso con las barriadas Malve y Casalnuovo de la perifieria.
Hoy es una calle muy empinada flanqueada por edificios de los más diversos estilos arquitectónicos. Edificios (de entre los siglos XVII y XIX) que a veces resultan con formas extrañas por ajustarse al perfil geológico de la roca y que ofrecen un panorama muy variado de elementos que demuestran una lograda simbiosis entre el hombre y la naturaleza.
A la derecha y a la izquierda escaleras que, despertando la curiosidad,  invitan a descubrir rincones encantadores, como los tradicionales “vicinati”, nucleos arquitectónicos y sociales de las antiguas barriadas de los Sassi y primeros ejemplos de vida comunitaria. Como una comunidad de vecinos “horizontal” con un patio común abierto al que daban las puertas de entrada de una decena de viviendas y donde se encontraba el aljibe para el agua pluvial que todos aprovechaban.
En este entorno se entablaban relaciones sociales, a veces muy estrechas, mediante el tradicional “comparizio” (el padrino en los multiples sacramentos religiosos: bautismo, confirmación y matrimonio). En el pasado, debido a la ausencia de instituciones públicas, la única forma de protección social era la estrecha solidaridad entre las familias de vecinos que si bien no tenían vínculos de parentesco formaban una única gran familia ampliada.